Mostrando entradas con la etiqueta INSTITUTIONES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta INSTITUTIONES. Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de diciembre de 2015

CAMPAÑAS ELECTORALES EN LA ANTIGUA ROMA


Civitas quae sit cogita, quid petas, qui sis. 
"Piensa qué ciudad es, cuál es tu objetivo y quién eres". 

Así  aconsejaba Quinto Tullio Cicerón a su hermano mayor Marco Tullio, inmerso en plena campaña electoral como aspirante al consulado del año 64 a.C., en el planfleto titulado Comentariolum Petitionis supuestamente atribuido al primero.

Y le advertía: 
Quamquam plurimum natura valet, tamen videtur in paucorum mensium negotio posse simulatio naturam vincere. 
"Aunque tu personalidad sea muy valiosa, sin embargo parece que en el espacio de unos pocos meses  la apariencia puede vencer a la personalidad"

O lo que es lo mismo, que durante la campaña es fácil aparentar otra forma de ser y de comportarse acorde con lo que el pueblo quiere escuchar de sus candidatos. 

Siglo y siglos han pasado desde que Q. T. Cicerón escribiera este pequeño manual de "ayuda" útil para cualquier candidato al oficio político de época romana y, si repasamos su contenido, las cosas bien poco o nada han cambiado desde el s. I a.C., si consideramos el modo de actuar de nuestros todavía gobernantes y de los que aspiran o reaspiran a ello durante los interminables quince días de campaña electoral previa a unas elecciones. 


Pero, ¿cómo sucedían las campañas electorales en la Antigua Roma?

Pues bien, lectura aconsejada, y, en ese caso, obligada reflexión lectora es el citado COMMENTARIOLUM PETITIONIS, supuestamente atribuido a Q. Tullio Cicerón, si no en versión original latina, al menos sí en alguna de las traducciones fácilmente accesibles hoy en día a través de la red, como por ejemplo la del profesor Joaquín L. Gómez-Pantoja en http://www2.uah.es/histant/pantoja/schola/Comm_pet.pdf

Y lectura aconsejada también es la de estos dos recursos de diferente extensión y contenido que presentamos a continuación: 

El Comentariolum Petitionis aconseja al final:
Et plane sic contende omnibus nervis ac facultatibus ut adipiscamur quod petimus 
"Y lucha, pues, con todas tus fuerzas y capacidades para que consigamos lo que deseamos". 

Está claro que los candidatos a un puesto político se aplican en ello a rajatabla. 
Ahora solo falta que los ciudadanos, en calidad de votantes que tenemos el futuro en nuestra mano gracias a la democracia (¡ese gran invento de los griegos!), reflexionemos sobre cómo, dónde, por qué y debido a quién/es estamos como estamos y nos apliquemos también ese consejo electoral de los Cicerones, que de política sabían un montón. 

Mala scripsit

sábado, 13 de junio de 2015

OMNIA SUNT COMMUNIA...


Dos concejales del recién constituido Ayuntamiento de Madrid, Pablo Carmona y Guillermo  Zapata de la lista de la plataforma ciudadana Ahora Madrid que encabeza la flamante alcaldesa Manuela Carmena, han prometido esta mañana sus cargos en la ceremonia de constitución del Ayuntamiento con la fórmula: "Sí, prometo. Omnia sunt communia!", que no ha sido bien comprendida por el secretario del consistorio madrileño y, bien seguro, tampoco por muchos ciudadanos madrileños y españoles.




Omnia sunt communia, «todo es común» o «todo es de todos», procede, como otros aforismos latinos, de una máxima o sentencia del filósofo y doctor de la iglesia cristiana del siglo XIII Tomás de Aquino (1225-1274).

Esta aparece en el tratado teológico titulado Summa Teologica, parte II-IIae -Quaestio 32, artíc 7, relativo a si se puede dar limosna con lo ilícitamente adquirido y en su forma extensa original es In extrema necessitate omnia sunt communia “en caso de extrema necesidad todas las cosas son comunes”



Con esta frase el citado filósofo apela al derecho natural y antepone la necesidad de convertir la propiedad privada en comunitaria en casos de extrema dificultad económica o social. 
Aunque, en origen, esta sentencia fue aplicada por el Aquinate a la ausencia de delito de robo para quien se viera obligado por necesidad a apropiarse de bienes ajenos pública o privadamente para su sustento personal o a quien robara para entregarlo como limosna a otras personas necesitadas, pues por el mero hecho de contribuir al bien común todas las cosas dejan de ser propiedad de alguien en concreto para ser de todos e finalmente se convirtió en una verdad de la fe cristiana y principio fundamental de la doctrina social y humanitaria de la iglesia de esta confesión.

El mismo precepto con idéntica explicación se recoge también en el tratado Quaestiones de Duodecim Quodlibet, XII, quaestio 18, artic 3 relativo a la licitud de que los sacerdotes puedan aceptar limosnas procedentes de un robo. 


En el plano social la máxima fue reutilizada como grito de guerra de los campesinos alemanes, encabezados por un pastor protestante alemán proreformista, llamado Thomas Müntzer, durante su rebelión a raíz de la privatización de tierras comunales en el siglo XVI. 

Y más recientemente, el principio omnia sunt communia es la máxima defendida en la sociedad cibernética por los defensores del uso público, libre, abierto y común de las TIC a través del MovimientoOpen (¿verdad que a muchos os suena lo de software libre, dominio público, licencias Creative Commons, etc.?).


Dejamos constancia en este post de una nueva reutilización social de esta máxima de Tomás de Aquino y, sea cual sea el grado de compromiso y/o fidelidad con que haya sido empleada por los nuevos regidores madrileños, lo único que puedo aconsejar a ellos y a todos los nuevos electos es un Accedite candidatos!! ... sed  accedite ad populum .
Y a varios de los que se van o de momento siguen: Abusus non est usus, sed corruptela


COMMUNIA SUNT POPULARIA
POPULARIA SUNT COMMUNIA

DIXI 


MALA HOC SCRIPSIT

jueves, 6 de noviembre de 2014

ORGANIZACIÓN DE LAS LEGIONES ROMANAS- P. Connolly


He creado el siguiente tablero en Pinterest sobre la organización de las legiones romanas, siguiendo la obra gráfica de P. Connolly "Las Legiones Romanas", que es una de las lecturas obligatorias para mis alumnos de 2º de bachillerato durante la 1ª evaluación del curso. 

Podéis consultarlo y seguirlo en la siguiente URL: 


MALA ME FECIT

miércoles, 13 de marzo de 2013

FUMATA BLANCA, EXTRA OMNES y la elección del nuevo Papa


Ayer comenzó en la Capilla Sixtina del Vaticano el Cónclave para la elección del nuevo Papa de la Iglesia Cristiana tras la renuncia del que había ocupado el cargo entre 2005 y 2013, Benedicto XVI
Desde cuando se conoció la noticia de que la Iglesia había de elegir un nuevo pontífice, no paran de escucharse en los medios de comunicación términos y frases en latín alusivas a esta circunstancia. 
Ayer, el diario español ABC publicó una lista con algunos de los términos usados con profusión en estos días y con otros no tan conocidos, pero sí usados en el marco del cónclave de la elección papal. 

 Para vuestro uso y disfrute os dejo aquí el mencionado artículo.
 

MALA ME FECIT

jueves, 1 de marzo de 2012

FEBRUARIUS BISEXTUS O EL ORIGEN ROMANO DE LOS AÑOS BISIESTOS (y 2)


Después de la Reforma Juliana del calendario romano, el emperador Augusto estableció una nueva reforma en el año 8 a.C., la cual consistió básicamente en ajustar los días de cada mes a 30 o 31, dando a febrero 28 días, y en los años bisiestos el día añadido a febrero se colocó de forma más lógica después del último día del mes, tras el 28, dando lugar a un mes de 29 días, pero conservándose la designación de año bisextum


Este procedimiento estuvo vigente entre los años 45 a.C. y 1582 d.C. Este último año contó con un desfase de 10 días entre los ciclos lunar y solar. Pero ya desde el siglo XIII los astrónomos habían observado desfases entre el calendario juliano y el ciclo solar, debido a que el calendario solar constaba de 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos (casi 20 horas menos que las establecidas por Julio César para cada año), pues, a lo largo de los siglos de vigencia del calendario juliano, cada año se había ido acumulando un retraso de 11 minutos y 14 segundos.


Para corregir este desfase y para establecer una norma precisa en cuanto al año en concreto que debía ser bisiesto, en 1582 el Papa Gregorio XIII promueve una nueva reforma del calendario, eliminando ese año 10 días en el mes de octubre (del 4 de octubre se pasó directamente al día 15) y para evitar que, a partir de entonces, sucediera lo mismo, se decidió que el último año de cada siglo (coincidente con la cifra final 00: 1700, 1800, 1900, 2000, etc.) no fuera bisiesto, aunque por cómputo sí debiera serlo. Quedaron precisados, así, los años concretos que habían de llevar 29 días en el mes de febrero. Es la conocida como Reforma Gregoriana, la cual subsiste hasta nuestros días y pervivirá seguramente durante muchísimo tiempo más.



Los años bisiestos tienen muy mala prensa en nuestra cultura actual, ligados a catástrofes, sucesos nefastos, malas cosechas, etc. 

El año bisiesto, ¿nefasto o diferente?

Esa mala fama existía ya en la cultura romana, por lo cual, no sólo debemos a los romanos la creación de este perfecto sistema de datación anual que combina los años lunar y solar, sino también la fama atribuida por superstición a estos años con un día más en su cuenta. 



En la cultura maya (que lógicamente no conocía el sistema de datación anula de los romanos) fue establecido como el año del fin del mundo.






Y el astrólogo Nostradamus en el siglo XVI hacía un pronóstico similar en su obra  Les Vrayes Centuries et Propheties de Maître Michel Nostradamus.


 
Y ciertamente, no sé si por ser  bisiesto, 2012 ha empezado siendo un ANNUS HORRIBILIS, que puede llegar a ser HORROBILIOR o, incluso HORRIBILISSIMUS.

Tengamos, pues, resignación y paciencia y esperemos que 2012 no tenga los efectos que cierta película estadounidense "profetizaba" recientemente para nuestro mundo. 



De momento tenemos por delante diez meses de un año bisiesto presidido desde su inicio por una INVOLUCIÓN social y económica que afecta de lleno a nuestras vidas y que, seguramente, trasformará las mentalidades y el funcionamiento del mundo en general. Tal vez a un renacer de nuestras propias cenizas se referían los mayas y el sabio Nostradamus cuando lanzaron sus profecías. 
 MALA ME FECIT DIE BISEXTO

FEBRUARIUS BISEXTUS O EL ORIGEN ROMANO DE LOS AÑOS BISIESTOS


El calendario que conocemos actualmente tiene su origen en el primitivo calendario romano, el cual estaba estrechamente vinculado a la religión romana arcaica y planteaba serias dificultades a la hora de computar el tiempo de forma precisa.



Las dificultades que entraña el estudio del antiguo calendario romano ya fueron puestas en evidencia por los historiadores romanos de los siglos III y IV a.C. Estos, al estudiar las diversas fuentes que daban testimonio histórico acerca de la religión romana, se dan cuenta de que todas ellas ofrecían una cierta unidad, fruto de una organización consciente atribuida desde épocas muy antiguas al rey Numa, el segundo de los reyes de la Roma arcaica después del mítico Rómulo.


Por tanto, antes de la época republicana, es indudable la influencia etrusca del calendario romano y en esta etapa o a comienzos del período republicano, tras la expulsión del último rey, se habría llevado a cabo la organización del calendario romano.
El calendario arcaico de influencia etrusca precisó de una revisión por parte de los reformadores romanos del comienzo de la República ya que se trataba de un calendario solar que había de ser adaptado al sistema de datación lunar, propio de los latinos, en el que las fechas se establecían teniendo en cuenta las fases de la luna: las kalendae, el primer día del mes; los idus, coincidiendo con la luna llena; y las nonae, coincidiendo con el día del cuarto creciente.


Según la tradición romana, Rómulo había creado un calendario de diez meses (de marzo a diciembre) basado en el mes lunar sinódico, que constaba de 29,53059 días, esto es, veintinueve días y medio por cada mes, que en el cómputo anual hacían doscientos noventa y cinco días en total. Los romanos atribuían, en cambio, a su calendario veintinueve días justos a seis de los diez meses del año (abril, junio, agosto, septiembre, noviembre y diciembre) y treinta y un días a los cuatro meses restantes (marzo, mayo, julio y octubre).



El problema que surgía de este cómputo perjudicaba enormemente los ciclos agrarios y ganaderos ya que la primavera y el otoño, meses claves para la siembra y la recolección de los frutos e inicio y fin del pastoreo respectivamente, caían cada año en fechas y meses diferentes, sin poderse establecer con seguridad en qué mes empezarían la primavera o el otoño cada año.


El primer intento de solucionar este problema fue la reforma atribuida al rey Numa, según la tradición más extendida, y consistió en incorporar dos meses de relleno al comienzo del año, enero y febrero, quedando como tercero marzo, que hasta entonces había sido el primer mes del año, y retrasando el resto de meses en dos puestos, lo cual hizo que sus nombres, basados en el orden temporal que ocupaban (por ejemplo septiembre era el mensis septimus, octubre el octavus, etc.), fueran un tanto contradictorios con respecto a ese orden cronológico.


No obstante el calendario lunar de doce meses, con el añadido de los meses Ianuarius (mes del dios Jano, de 29 días) y Februarius (mes de las februa o purificaciones, de 28 días), seguía careciendo de días suficientes para poder ajustarse al año solar, pues constaba en total de 354,37 días, cuando el año medio trópico debía constar de 365,25 días.


Para ajustar ese desfase y equilibrar los años lunar y solar se buscó una nueva solución que consistió en introducir cada dos años a partir del 23 de febrero un mes embolismal con 25 o 28 días intercalares alternativamente, al que llamaron Mercedonius. Pero este procedimiento tampoco solucionó las cosas, ocurriendo el desfase cada año en estaciones diferentes. Así que fue entonces cuando los meses del año tomaron un cómputo de 30 o 31 días alternativamente.
 
Hacia el 47 a.C., cuando Julio César desempeñaba el cargo de Pontifex Maximus, la diferencia entre el calendario lunar y el solar rondaba los tres meses. Julio César emprendió entonces la conocida como Reforma Juliana, en colaboración con el astrónomo griego Sosígenes de Alejandría, y alargó el año 46 a un total de 445 días, que, por fin, acabaron con el desfase anual. 

El procedimiento para conseguirlo fue repetir la misma fecha ochenta y una veces y el año 46 a.C. recibió, por ello, el nombre de annus confusionis. Para evitar futuras confusiones, Julio César estableció que a partir del siguiente año (45 a.C.) cada año tendría 365,25 días y que cada cuatro años se añadiría un día de más detrás del 24 de febrero, que era, según el sistema de datación romano, el sextum diem ante kalendas Martias, esto es, el sexto día antes del 1 de marzo (se eligió la fecha colocarlo ahí en recuerdo del calendario del rey Numa, en que febrero constaba de 24 días). Al tener ese año dos veces el día 24, dos veces el día sexto, se utilizó el adverbio bis “dos veces” para designarlo, surgiendo así bis sextum > bisextum “dos veces sexto”, de donde procede la denominación actual año bisiesto.

sábado, 8 de enero de 2011

CAVE CANEM o la DISYUNTIVA DE TENER o NO TENER NOCIONES ELEMENTALES DE LATÍN

Durante las vacaciones de Navidad en Astorga (León) me he quedado ingratamente sorprendida al contemplar el gran cartel anunciador de un negocio comercial recientemente inaugurado cerca de mi casa. Se trata de una tienda de alimentación y complementos para animales domésticos, en particular para perros cuyo rótulo EN LATÍN y con letras bien grandes reza 
 
 
Rápidamente acudo a consultar un ejemplar del DICTIONNAIRE LATIN/FRANÇAIS: LE GRAND GAFFIOT de Félix Gaffiot que tengo en mi casa de Astorga, por si a mis conocimientos de latín se le escapa algún dato acerca del archiconocido CAVE CANEM pompeyano, y siento un gran alivio al comprobar que estoy en lo correcto. 
 
En ninguna de sus acepciones el verbo căvĕo,-es,-ĕre, cāvi, cautum ’precaverse, guardarse de’, tanto en sus empleos transitivos como intransitivos, admite una construcción con un genitivo como complemento. El verbo puede construirse con ablativo acompañado de las preposiciones ab, de y cum y en construcción transitiva con el acusativo, como sucede en la expresión cave canem que encontramos en los mosaicos pompeyanos y que recoge Varrón en la núm. 75 de sus Sátiras Menipeas.
 
CAVE CANEM que hoy traduciríamos con un exhortativo o amenazador “Cuidado con el perro” retoma las inscripciones que se encontraba grabadas sobre mosaicos a la entrada de algunas casas romanas, en que aparecía la figura de un perro atado con una cadena.
 
Y es que la casa romana era un medioambiente complejo. Servía de vivienda, lugar de trabajo y de negocios protegida siempre por las divinidades domésticas que recibían al visitante en el atrio nada más entrar desde la calle. El acceso a la vivienda daba ya al visitante una idea sobre sus habitantes, de ahí la importancia del atrio en la estructura arquitectónica de la casa romana ideal.

La casa organizada en torno a un patio central se considera el tipo de vivienda más antiguo de Italia y el que predomina en la mayor parte de modelos arquitectónicos encontrados en las excavaciones arqueológicas. 

El célebre arquitecto romano Vitruvio en su De Architectura describe varios tipos de estas casas “en atrio” que han servido a los investigadores para reconstruir el modelo de casa romana ideal. Ésta consistía en un corredor de acceso, el fauces, que conducía hasta un atrium o patio central cubierto, excepto en la parte central o compluvium  por donde caía el agua de lluvia que se recogía a nivel del suelo en un pequeño estanque llamado impluvium, el cual comunicaba con una cisterna recolectora situada en el subsuelo del patio. Alrededor del atrium se disponían el resto de habitaciones de la vivienda. Así, en el extremo más alejado de este patio, frente al fauces, había una sala abierta llamada tablinium que servía de archivo y despacho y a sus lados algunas salas o alae donde se contenían las máscaras funerarias de los antepasados más importantes de la familia. Alrededor del patio se disponían los dormitorios (cubicula) y las salas para comer o cenar (triclinia). 

Con esa organización arquitectónica el acceso de los visitantes a la vivienda (muchas veces clientes que visitaban diariamente a su patrón) era controlado fácilmente ya desde la puerta exterior de entrada, a cuyos lados se situaban varias bancadas de piedra para dar asiento a quienes se sentaban a esperar su turno para acceder al interior. Una vez traspasado el umbral, el estrecho corredor de acceso de las fauces permitía ver el interior pero estaba vigilado por un portero o cerrado por una puerta que separaba el atrium interior de la entrada. El atrium era accesible a todo visitante pero dentro de él las salas privadas sólo estarían disponibles para los visitantes más ilustres de la familia y estarían cerradas de la visión de los extraños por medio de biombos de madera, puertas, cortinas y persianas.
Así pues, existía una diferenciación entre el acceso a la vivienda, el patio y, dentro de él, sus diferentes estancias, permitiendo el acceso a ciertos lugares sólo en determinadas horas del día o en determinadas fechas del calendario. 

Para recordar a los visitantes que se encontraban en un lugar privado y vigilado, a veces el suelo del corredor del fauces donde esperaban los visitantes antes de permitírseles la entrada a la vivienda se hacía decorar con mosaicos en los que se representan perros guardianes, muchas veces acompañados de la leyenda CAVE CANEM “cuidado con el perro”. Es, por ejemplo, el caso de varias casas pompeyanas, como la Domus de Paquius Proculus o la Domus del Poeta Trágico donde el mosaico situado inmediatamente detrás del umbral representa un perro enseñando los dientes y dispuesto a lanzarse al ataque de su presa a no ser por la cadena que lo sujeta. 

Cave canem reza también como inscripción del mosaico ante la puerta de la casa donde Edward Bulwer Lytton hace residir a su Glauco en su novela Los últimos Días de Pompeya (1834). El inicio del capítulo II ejemplifica como esta zona de la casa romana es una propiedad privada y vigilada de cara a las visitas.

Glauco era joven, apuesto, rico; nada le faltaba en apariencia (…) Su casa en Roma era el punto de cita de los hombres más elegantes, pero también el refugio de los artistas, En cuanto a su casa de Pompeya era una de las mejor decoradas. Se entraba en ella por un largo y angosto vestíbulo en cuyo pavimento, hecho con menudas piezas de mosaico estaba representado un perro, teniendo junto a él la tradicional leyenda Cave Canem “Guárdate del perro”. A cada lado del vestíbulo había un cuartito destinado a recibir visitas. El atrio estaba adornado de pinturas de gran valor.
 
Hoy en día podemos ver la inscripción CAVE CANEM en modernas placas colocadas en las verjas o en los muros exteriores que delimitan ciertas propiedades inmobiliarias unifamiliares, además de en huertos, fincas y otros inmuebles urbanos y rústicos para advertir a los visitantes o a los intrusos que en la finca hay un perro guardián que vigila la propiedad, que guarda la intimidad de sus propietarios y que puede morder o causar otros daños peores a quien se atreva a husmear demasiado cerca de la verja o a traspasarla sin permiso de su propietario.

Cave canum es, por tanto, erróneo en extremo, hasta tal punto que ni una simple búsqueda en el todopoderoso Google testimonia empleos de esta expresión en ninguno de sus resultados. Así que, suponemos que los propietarios de este negocio se han basado en su particular "sabiduría" popular o más bien, en lo que les sonaba de oídas y en su ignorancia, a la hora de elegir un nombre para su tienda, sin corroborar su grafía y su empleo correcto en latín. ¡¡Con lo fácil que nos lo pone hoy en día Internet para encontrar nombre para cualquier cosa, incluso usando esos latinajos que tan bien suenan!! 

En fin, a los propietarios de Cave canum les aconsejo un cursillo de latín o, al menos, un cursillo para aprender a usar el Google y buscar información “de andar por casa”. Eso sí, aun sin saber latín, seguro que el negocio es rentable, ya que no hay competencia similar en Astorga (excepto las clínicas veterinarias, claro está). 

 Ahora que lo pienso, ¿no se tratará de una estrategia comercial en estos tiempos de crisis que corren? Y con lo bonito y exótico que suena ese latinajo y la sabiduría que desborda… todos los perritos y sus dueños se quedarán perplejos contemplando su escaparate. Difícil resistirse a entrar aunque sea simplemente para preguntar a sus propietarios de dónde se han sacado un nombre tan innovador y sorprendente…y de paso seguro que más de uno se llevará un bonito abrigo para su perrito o una collarín de cascabeles para que su gato vuelva loco a todo el vecindario con sus soniquetes. 

En tiempos de crisis "CABE" agudizar el ingenio....

CAVE CANEM! ...aut melius CAVE DOMINOS!

CAVETE TABERNARIOS!!

MALA HOC SCRIPSIT